
Hay cosas que vemos con facilidad. Y otras que permanecen fuera de nuestro campo de visión hasta que una pregunta, una conversación o una experiencia nos invita a mirar de otra manera.
De eso se trató, en buena medida, “Tejiendo valor: impacto en la comunidad, diversidad e inclusión”, el último encuentro del Programa Comunidad Gemma: de ampliar la mirada sobre las personas, las organizaciones y las relaciones que construimos con nuestro entorno.
En este espacio, facilitado por Ximena Varón, Federico Baráibar, Marcela Queirolo y Leticia Ramos, la perspectiva interseccional nos ayudó a profundizar esa idea: las distintas dimensiones que atraviesan nuestra experiencia no funcionan de manera aislada, sino que se entrecruzan. Y cuando trasladamos esa mirada a las organizaciones aparece una pregunta potente: ¿alcanza con ofrecer lo mismo para generar las mismas oportunidades?
Una política puede ser igual para todo un equipo y tener efectos muy diferentes. Una instancia puede estar abierta a todas las personas y, sin embargo, no ser igualmente accesible para todas. Mirar el impacto también implica poder reconocer esas diferencias.

Cambiar la mirada también cambia lo que vemos
Durante el encuentro experimentamos esta idea a través del collage: separar, acercar, superponer y volver a relacionar elementos para descubrir sentidos que antes no estaban ahí.
La dinámica probó algo que el concepto ya anunciaba: el significado no es fijo, aparece también en qué ponemos cerca, qué jerarquizamos y qué relaciones construimos entre los elementos.

Y desde ese ejercicio pasamos a otra escala: la cadena de valor.
Porque también allí existe mucho que puede quedar fuera de cuadro. Podemos conocer profundamente nuestras operaciones y saber mucho menos sobre quiénes están antes y después de ellas: proveedores, condiciones de trabajo, origen de los recursos, impactos ambientales, logística, clientes o destino final de productos y materiales.
Esos puntos ciegos no hablan solamente de sostenibilidad. También pueden transformarse en riesgos para la continuidad del negocio, el acceso a mercados, el cumplimiento normativo, la reputación o los costos futuros.
El recorrido de la mañana tuvo un mismo movimiento: mirarnos para poder mirar más lejos.
Reconocer desde dónde partimos. Preguntarnos quiénes pueden estar quedando fuera. Poner en relación aquello que solemos analizar por separado. Y ampliar los límites desde los que pensamos el impacto de nuestras organizaciones.
No para resolver todo de una vez, sino para empezar por algo posible: conocer, preguntar, acompañar, dar plazo, reconocer.
Porque transformar también empieza por hacer visible.
Y quizás la pregunta que nos llevamos sea justamente esa:
¿Qué todavía no estamos mirando cuando pensamos en el impacto de nuestra organización?
Desde Gemma podemos acompañarte en ese camino.
