
En Gemma, Empresa B desde 2016, venimos acompañando desde 2018 a organizaciones de distintos tamaños y sectores en el camino de entender y gestionar su impacto, trabajando con herramientas de evaluación B.
En estos años, trabajamos junto a más de 30 organizaciones, tanto en procesos individuales como grupales, transitando con ellas el camino de la evaluación y, en algunos casos, su certificación como Empresas B.
Lo que el proceso habilita
Las organizaciones pueden ser su mejor versión cuando se animan a mirar hacia adentro, a hacerse preguntas incómodas y a poner en conversación los desafíos de su entorno.
La Evaluación B es mucho más que un diagnóstico. Es una herramienta que ayuda a ordenar, priorizar y entender el impacto de una organización desde una mirada integral.
Trabajar con estos estándares implica revisar prácticas, sistemas de gestión y decisiones cotidianas, pero también abrir conversaciones internas que muchas veces no estaban sucediendo.
Una práctica que evoluciona
Recientemente en Gemma cerramos un proceso grupal e interno donde trabajamos con la nueva versión de la Evaluación B, para medir nuestro impacto, integrando la actualización de la herramienta.
Fue un recorrido de mucho aprendizaje: transitar la evaluación, entender la nueva lógica y, sobre todo, abrir preguntas sobre cómo queremos seguir acompañando a las organizaciones. También fue una oportunidad para mirarnos como equipo desde ahí, y eso siempre ordena, confirma y expande.
Esta actualización pone en el centro temas clave hoy: propósito, acción climática, derechos humanos, trabajo justo, circularidad y gestión ambiental, justicia, equidad, diversidad e inclusión, y acción colectiva. Un marco que amplía la conversación y fortalece cómo acompañamos a las organizaciones.
En simultáneo, y a partir de la convocatoria de Sistema B, varias personas del equipo fuimos validadas para formarnos como consultoras en estos nuevos estándares, junto a colegas de toda la región.
El programa comenzó a inicios de abril y tiene una duración de 4 meses. Combina instancias teóricas con estudios de caso, y nos permitirá seguir profesionalizando nuestro acompañamiento en procesos de medición de impacto y en el camino hacia una eventual certificación como Empresa B.
En este rumbo, seguimos acompañando procesos de transformación hacia modelos de negocio con propósito.

